Errare humanun est, sed perseverare diabolicum

Los mozos de escuadra estaban sobre aviso. Confirmado por activa, por pasiva, y por obra y gracia del periódico de Cataluña, cuyo director estuvo o está en el punto de mira tanto de Forn, Puigdemont y Trapero, es decir, los (i)responsables catalanes, como de los trolls a sueldo en las redes sociales, amenazas de muerte incluidas.

Al final los (i)responsables del cotarro; Carles, Joaquim y Joseph Lluis (Pepe Luis en la tierra de sus ancestros) han tenido que admitir que el aviso, lo que es llegar, llegó. Pero que no le dieron credibilidad, lo cual es posible, “Errare humanun est, …”.

Pero si bien es cierto que meter la pata es cosa humana, aunque no deseable, también lo es que mentir está muy feo, y si a eso le sumamos hacerlo de forma reiterada y el intento de matar (en sentido figurativo) al mensajero, es incluso peor.

Érase una vez un país, llamado España, donde unos descerebrados decidieron hacer saltar por los aires varios trenes causando con ello la acción terrorista con mayor número de muertos en Europa, al menos hasta la fecha.

Ese país, o mejor dicho sus ciudadanos, estaban a punto de acudir a las urnas para elegir nuevo parlamento. El gobierno, entonces en funciones, hubo de torear el morlaco de un atentado sin precedentes, e informó de manera errónea al afirmar que ETA estaba detrás del atentado.

A día de hoy no está muy claro si el hecho de que el dedo acusador apuntara en la dirección de la banda terrorista ETA fue producto de un afán de mentir o de un error genuino causado por las primeras informaciones remitidas al ejecutivo por los cuerpos policiales.

Bien por error, bien a posta, la realidad es que el gobierno de entonces mintió.

Fueron jornadas de SMS, de “Pásalo”, de movilizaciones rodeando la sede del partido en el gobierno… y al final quienes se daban ganadores en las encuestas fueron arrojados del poder y llego a la poltrona monclovita el presidente Zapatero.

Hay algo en común entre los hechos del pasado y los actuales; En ambos casos no se dijo la verdad.

Sin embargo en el caso actual se sabe que la mentira fue eso, una mentira a posta para no admitir que habían metido la pata hasta la cadera al desestimar las informaciones de los americanos, y por supuesto, la ausencia de SMS, “Pásalo”, movilizaciones callejeras, etc.

Los mismos que ahora hacen llamamientos a la unidad contra el terrorismo, o los mismos que ahora guardan silencio, no dudaron entonces en “pasar” el SMS y soliviantar a la masa al grito de “Gobierno mentiroso”

A día de hoy no se han exigido responsabilidades o dimisiones que tendrían su lógica no tanto por el error, que es humano, como por las reiteradas mentiras dichas desde el gobierno de la Generalidad catalana “…sed perseverare diabolicum”

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El esperpento nacional y otras tonterias

Este país se ha transformado en un gran centro dramático, o teatro, especializado en esperpentos.

Y no lo digo yo, que soy un ser con pocas luces, lo dice la realidad que nos rodea.

Es un topicazo como una casa que se empeñan en repetir como un mantra los profesionales de la información. Eso de que el verano es una época de sequía informativa. Este, seguro que no, y si me pongo a pensar, hace mucho que no tenemos un verano tranquilo. Pero el topicazo sigue ahí y los plumillas lo repiten una y otra vez.

Este verano, ha estado cargado de hechos que bien hubieran podido salir de la pluma de Valle Inclán. Lo trágico es que son hechos reales aunque no lo parezcan.

Por una parte la Juana de España, la Rivas que sin pensárselo dos veces decidió ponerse el mundo por montera y tomar la justicia por su mano ignorando reiteradamente las sentencias que le quitaban la razón, cuyo último episodio es eso del ultimátum. Me temo que no va a acabar ahí la historia y que a partir del lunes tendremos un “remake” de “La madre perdida” con los mismos protagonistas de la primera parte, la que supuestamente acabo con su entrega al juez, y similar argumento, es decir, que tomara las de Villadiego y se transformara en una especie Guadiana mediático apareciendo y desapareciendo cuando el guion de sus “asesores legales” de imagen y las televisiones de turno así lo requieran.

¡Ojala me equivoque!

Porque yo, al contrario que muchos otros, no la quiero mal. Se por lo que está pasando, pero también se, que está equivocada, que las cosas no se hacen así, y que se está cavando su propia fosa judicial.

De cualquier modo, lo que otrora fuera culebrón u obra dramática ahora se ha transformado en un esperpento donde el ultimo personaje, el juez de guardia ante el que ¡Por fin! Se persono, la dejo marcharse de rositas sin preguntarle siquiera donde están los niños, que son lo más importante en esta historia.

Después están los coletazos del atentado de la semana pasada.

A estas alturas no sé qué es más preocupante; El hecho de que haya descerebrados capaces de cometer una matanza en nombre de un dios que ni dios sabe si existe, o el hecho de que cada día conocemos más y más el carácter chapucero, al menos en apariencia, de quienes tienen a su cargo la seguridad del país.

Y conste que no lo digo por los agentes de a pie, sino por sus mandos y, por supuesto, los comisarios políticos.

También preocupa que haya jueces que, como en el caso anterior, son capaces de negarse a cumplir una orden emitida por otro juez porque… bueno, yo creía que no era peligros.

¡Pues menos mal que no lo era!..

Inhabilitación?

Creo que en mis sueños

Y todo ello adornado de un batiburrillo de acusaciones, contra acusaciones, los de la CUP dando por saco y un terrorista, que al contrario del imán suicida nos ha salido cagón, que tienen miedo a ir a la cárcel porque si alguien le hace alguna barrabasada.

¿Se puede pedir más? ¡Me quito el cráneo! Que diría D. Latino de Hispalis a Max Estrella.

Hoy es un día bonito en la isla del mar del norte, al menos en su capital, Londres. Un dia soleado, con una temperatura agradable que invita a pasear en manga corta, como de hecho lo están haciendo miles de personas de uno u otro sexo. Algunos están tumbados dándose un baño de sol en la yerba que bordea la entrada de de mi oficina.

He salido a comprar un bocadillo, que no solo de aire vive el hombre, y me he cruzado con una mujer hermosa, vestida de forma muy actual y que llevaba una Shayla.

Caminaba con la gracia de su juventud y se le veía sonriente. No sé si la procesión iba por dentro y la decisión de llevar la cabeza con ese tocado era propia o impuesta, pero bueno, como complemento estaba bien, si es que ella ha decidido llevarlo.

He seguido mi camino hacia el supermercado y al torcer la esquina me he encontrado con un grupo de siete u ocho portadoras de Niqab entrando en un hotel. Mi primer pensamiento ha sido… “debe de haber un congreso de verdugos. Quizás les están enseñando el uso de la última versión del garrote vil, de la horca, o de la guillotina”

Iban todas de negro riguroso y a todas menos a una solo se les podía ver los ojos. La excepción no es que fuera a cara descubierta, sino que al llevar gafas, ni eso.

Oiga, ¡que asustaban al mismísimo miedo!

Por supuesto, no iban solas. Con ellas andaba un grupo de maromos vestidos a la última moda occidental, dejando que el sol acariciara sus brazos desnudos, y caminando en cuadrilla, quiero decir en comandita masculina sin, al menos en apariencia, dirigir la palabra a sus compañeras.

Casi estaba deseando que llegara el nublo y una ráfaga de aire frio para que los elementos aliviaran a las interfectas de su más que probable calentura, aunque eso significara tener que renunciar a un día bonito en la isla del mar del norte.

De vuelta con mi bocadillo me he cruzado con otra vestida de la misma guisa y me ha vuelto a asaltar la idea del congreso de ejecutores de la ley, y con esa misma duda sigo.

Feliz fin de semana… si al final nos dejan

 

Terroristas y captadores

Según cuentan en los medios, ninguno de los vecinos de los terroristas sospechaban nada. Más aun, para ellos fue toda una sorpresa comprobar que sus convecinos no eran trigo limpio.

No puedo saber, porque no vi la entrevista a los vecinos, si esta declaración la hizo una señora con rulos y bata guateada.

Posiblemente no.

Las señoras de la bata guateada con rulos haciendo declaraciones ante las cámaras de televisión son una especie en extinción, algo del pasado, de la época de la transición con televisión única en blanco y negro, aunque de vez en cuando alguna siga apareciendo por la pequeña pantalla hablando de “Ciclogénesis explosiva” al referirse a algo que hasta no hace mucho era un huracán, o ciclón. Benditos medios que educan… a veces mal.

Bromas aparte, creo que lo que han dicho los convecinos es de Perogrullo. No conozco a ningún terrorista pero imagino que no se presentan ante sus convecinos con cara de malo y exhibiendo un cartel que dice “terrorista” con la calavera y las dos tibias sobre fondo negro.

Ese es el gran problema, la falta de cartel. Y lo mismo rige a la hora de saber si alguien es un manipulador que radicaliza a los jóvenes o si se trata de una persona excelente que les guía por el buen camino. No llevan el cartel puesto.

Hace muchos años había un párroco en la iglesia de S. Lorenzo de mi ciudad natal que vestía capa, sobrero negro de cura y cara de mala leche, lo que le acababa dando el aspecto de vampiro a punto de clavar los colmillos en la yugular de su víctima. No diré su nombre, pues muchos aun lo recordaran, y no voy a juzgar si fue un buen cura o no, puesto que tampoco lo se.

Lo pongo como ejemplo de alguien que jamás podría radicalizar a nadie que no estuviera ya radicalizado. Más bien al contrario.

No sé si por ser la viva imagen de Drácula, porque tenía fama de duro o por ambas cosas, uno siempre tendía a arrodillarse ante el confesor más joven de la parroquia, ese que se presentaba comprensivo y sonriente.

O le iba a contar sus faltas al más viejo de la parroquia, el que escuchaba con cara entre aburrido y dormido y al final repetía la misma retahíla fuera cual fuera el pecado; un asesinato, una sisa o una polución nocturna.

No solo la misma retahíla de frases que puedo recitar de corrido, porque la recuerdo de Pe a Pa, sino la misma penitencia con lo que uno iba a tiro hecho.

Lo dicho, el de la capa, de haber sido un captador para el terrorismo de la santísima, no se hubiera comido un colín, porque se le veía venir. El de la retahíla tampoco, porque posiblemente se hubiera dormido antes de iniciar la captación. Pero el joven, pues ese sí. Ese hubiera tenido mas peligro.

Es lo mismo con los que captan jóvenes para radicalizarlos y hacer mártires de Alá.

En el Reino Unido hay muchas mezquitas, y en algunas de ellas aparecen clérigos de los de mala baba de cuyos labios no sale más que mierda dialéctica y odio.

Esos solo convencen a quienes ya están convencidos y por tanto son fáciles de neutralizar.

Lo malo son los otros, esos que pasan desapercibidos, los que hacen la auténtica labor de captación.

Esos que no son detectados ni por la vieja del visillo, la que sabe todo de todos, ni por la de los rulos y la bata guateada, ni por el guaperas del garaje ni por el cabo jefe de puesto.

Esos solo son detectados por los expertos de los servicios de inteligencia, y a veces, ni eso.

Por tanto, no se empeñen en buscar terroristas entre sus vecinos, porque no los van a encontrar.

Hagan como yo, fíense de los demás como han venido haciendo hasta ahora, y vivan su vida sin cambiarla un ápice.

Eso sí, si detectan que alguien está montando un depósito de bombonas de gas en una casa okupada, desconfíen y llamen a las fuerzas de orden público, que en los momentos actuales más vale pecar por exceso que por defecto.

Postdata:

En mi estado natural, es decir sin nivel de riesgo de ataque terrorista 4 o 5, no me fio prácticamente de nadie. En el pasado lo hice, pero nunca más.

A fuerza de obleas, sobre todo en el capítulo de las relaciones humanas, he acabado por comprender que ser muy confiado es la mejor receta para acabar con frustraciones y problemas existenciales.

Pero esta es otra historia…

Veinte años atras

20 años atrás estaba de mañana en la empresa.

Había acudido al tajo con las luces del alba, poco antes de que pusieran las calles, montado en mi “banana amarilla”, un Renault 4L que a la larga resulto ser el coche más rentable de todos los que ha tenido… y ya de regreso estaba en estado cuasi catatónico intentando recuperarme del madrugón matinal.

Los niños y mi esposa disfrutando del fin de semana con sus abuelos, y yo entregado al arte de zanganear unos minutos disfrutando del placer de escuchar lo que, con todas sus imperfecciones y problemas técnicos, era el único cordón umbilical entre servidor y las noticias de España, es decir, escuchando Radio Exterior a través de la Onda Corta.

Cierto que ya tenía ordenador en casa, pero el internet era por aquellos entonces algo prehistórico; velocidad de conexión mínima y falta de streaming que permitiera disfrutar de otros canales de comunicación con mi tierra.

Tampoco tenía TV por cable ni satélite. Eso Llegaría años más tarde. Lo segundo, concretamente,  lo haría de la mano disco de satélite de segunda mano acoplado a una bicicleta estática situada estratégicamente en el salón de mi casa de Bristol, con el LNB pegando al vidrio de la ventana orientada hacia el sur.

Pero como ya he dicho, contaba con la radio, esa radio exterior que de cuando en cuando había que volver a re sintonizar en una banda distinta por aquello de la propagación, y eso me permitía seguir la actualidad de España, y alguna otra cosa más. Hasta gane un libro firmado por varios de los locutores de la misma, un libro de Francisco Pérez Abellán que aún conservo en casa; “ellas matan mejor”. Lástima que no estuviera firmado también por el maestro, aunque entonces aun no me había planteado estudiar criminología. Eso, como la televisión por satélite, vendría después.

Fue entonces cuando escuche la noticia, no por esperada menos impactante; la noticia del asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco y recuerdo nítidamente mi primera reacción; “PERO QUE HIJOS DE LA GRAN PUTA” grite en la soledad de mi cuarto de estar. Después, se me escapo alguna lágrima de impotencia y permanecí en silencio, un silencio espeso, impotente, un silencio solo roto por las voces de los locutores de la radio y los ruidos de estática que hacían difícil la escucha.

A día de hoy recordando ese instante sigo pensando lo mismo, gritándolo en silencio dentro de mi cabeza, extendiendolo a quienes desde la llamada “nueva política” (de argumentos arcaicos y pasados de moda) intentan justificar los hechos o quitarle hierro al asunto etarra. ¡Mezquinos hijos de puta!

Hacia dos décadas que España había dejado de ser Una grande y libre, si es que alguna vez lo fue.

De hecho eran 17, del montón tirando a mala y esclava de su retraso ancestral, un retraso que la Celtiberia ha venido arrastrando (y en algunos sentidos sigue haciéndolo) por siglos, mezclado con la arrogancia (muy nuestra) de creernos los reyes del mambo.

Si yo les contara… y en esto también he de cantar el mea culpa, en lo de la arrogancia hispana, pero esa es otra historia.

Era la España que tras la “libertad sin ira”, el “habla pueblo habla”, el puedo “prometer y prometo”, el “se sienten coño”, el “Por el cambio” de los del capullo con su reconversión industrial y sus miserias personales consecuentes, había llegado a las manos de un tío con bigote que afirmaba “España va bien”.

“España va bien” decía el bigotón de la Moncloa a quien meses atrás los mismos hijos de puta habían intentado dar matarile, a lo que La Sra. María, Burgalesa, madre del que suscribe y savia en cosas de la vida en cuya universidad ya había obtenido varias doctorados contestaba “España ira bien el día que puedan regresar mis hijos del extranjero”

Otros con menos tacto decíamos… “si, de cojones”

Visto desde la perspectiva actual, quizás el “monclovita” de turno tenía razón. España iba bien si lo comparamos con los momentos previos de destrucción de empleo por la mencionada reconversión, y España iba mejor entonces, a pesar de mi exilio económico, que durante los últimos años del “zapaterismo” cuando su estrella, la de la economía española, comenzaba a declinar como consecuencia de una crisis económica internacional sin precedentes en cuanto a su magnitud, y de la negación de la misma por parte del pucelano-leones, crisis cuyas consecuencias aún siguen golpeando a miles de ciudadanos.

Pero España no iba bien. En España había problemas y sobre todo había un problema, el que más preocupaba a la gente entonces; el terrorismo de ETA, es decir los actos de unos indeseables malparidos que no merecen el calificativo de seres humanos, ni siquiera de animales ya que estos últimos jamás matan por matar.

Y llego el espíritu de Ermua, los millones de gente manifestándose en las calles, un espíritu que a los que estábamos por esta tierra, más concretamente en mi caso, llego de la mano de Radio Exterior de España ya que la BBC, fiel a su ambigüedad en cuanto a ETA y su política informativa resumida en “Britain Britain and… Britain” no se hizo eco del clamor popular en España. Otros medios británicos le dedicaron algunas líneas pero, como en el caso de la BBC estaban más interesados en mirarse a su ombligo amen de la ambivalencia antes mencionada, que no es exclusiva de la BBC.

Podría seguir escribiendo y escribiendo porque el asesinato de Miguel Angel Blanco, como la Muerte de Lady Diana (Ocurrida semanas después) o el “Tejerazo” son retales de mi vida que puedo evocar con tan solo cerrar los ojos hasta el punto de ser capaz de revivirlos como si estuvieran ocurriendo de nuevo, pero lo dejo ahí, creo que ya he evocado bastante aquel trágico suceso

20 años atrás, un 12 de Julio de 2017, estaba de mañana en la empresa…