El esperpento nacional y otras tonterias

Este país se ha transformado en un gran centro dramático, o teatro, especializado en esperpentos.

Y no lo digo yo, que soy un ser con pocas luces, lo dice la realidad que nos rodea.

Es un topicazo como una casa que se empeñan en repetir como un mantra los profesionales de la información. Eso de que el verano es una época de sequía informativa. Este, seguro que no, y si me pongo a pensar, hace mucho que no tenemos un verano tranquilo. Pero el topicazo sigue ahí y los plumillas lo repiten una y otra vez.

Este verano, ha estado cargado de hechos que bien hubieran podido salir de la pluma de Valle Inclán. Lo trágico es que son hechos reales aunque no lo parezcan.

Por una parte la Juana de España, la Rivas que sin pensárselo dos veces decidió ponerse el mundo por montera y tomar la justicia por su mano ignorando reiteradamente las sentencias que le quitaban la razón, cuyo último episodio es eso del ultimátum. Me temo que no va a acabar ahí la historia y que a partir del lunes tendremos un “remake” de “La madre perdida” con los mismos protagonistas de la primera parte, la que supuestamente acabo con su entrega al juez, y similar argumento, es decir, que tomara las de Villadiego y se transformara en una especie Guadiana mediático apareciendo y desapareciendo cuando el guion de sus “asesores legales” de imagen y las televisiones de turno así lo requieran.

¡Ojala me equivoque!

Porque yo, al contrario que muchos otros, no la quiero mal. Se por lo que está pasando, pero también se, que está equivocada, que las cosas no se hacen así, y que se está cavando su propia fosa judicial.

De cualquier modo, lo que otrora fuera culebrón u obra dramática ahora se ha transformado en un esperpento donde el ultimo personaje, el juez de guardia ante el que ¡Por fin! Se persono, la dejo marcharse de rositas sin preguntarle siquiera donde están los niños, que son lo más importante en esta historia.

Después están los coletazos del atentado de la semana pasada.

A estas alturas no sé qué es más preocupante; El hecho de que haya descerebrados capaces de cometer una matanza en nombre de un dios que ni dios sabe si existe, o el hecho de que cada día conocemos más y más el carácter chapucero, al menos en apariencia, de quienes tienen a su cargo la seguridad del país.

Y conste que no lo digo por los agentes de a pie, sino por sus mandos y, por supuesto, los comisarios políticos.

También preocupa que haya jueces que, como en el caso anterior, son capaces de negarse a cumplir una orden emitida por otro juez porque… bueno, yo creía que no era peligros.

¡Pues menos mal que no lo era!..

Inhabilitación?

Creo que en mis sueños

Y todo ello adornado de un batiburrillo de acusaciones, contra acusaciones, los de la CUP dando por saco y un terrorista, que al contrario del imán suicida nos ha salido cagón, que tienen miedo a ir a la cárcel porque si alguien le hace alguna barrabasada.

¿Se puede pedir más? ¡Me quito el cráneo! Que diría D. Latino de Hispalis a Max Estrella.

Hoy es un día bonito en la isla del mar del norte, al menos en su capital, Londres. Un dia soleado, con una temperatura agradable que invita a pasear en manga corta, como de hecho lo están haciendo miles de personas de uno u otro sexo. Algunos están tumbados dándose un baño de sol en la yerba que bordea la entrada de de mi oficina.

He salido a comprar un bocadillo, que no solo de aire vive el hombre, y me he cruzado con una mujer hermosa, vestida de forma muy actual y que llevaba una Shayla.

Caminaba con la gracia de su juventud y se le veía sonriente. No sé si la procesión iba por dentro y la decisión de llevar la cabeza con ese tocado era propia o impuesta, pero bueno, como complemento estaba bien, si es que ella ha decidido llevarlo.

He seguido mi camino hacia el supermercado y al torcer la esquina me he encontrado con un grupo de siete u ocho portadoras de Niqab entrando en un hotel. Mi primer pensamiento ha sido… “debe de haber un congreso de verdugos. Quizás les están enseñando el uso de la última versión del garrote vil, de la horca, o de la guillotina”

Iban todas de negro riguroso y a todas menos a una solo se les podía ver los ojos. La excepción no es que fuera a cara descubierta, sino que al llevar gafas, ni eso.

Oiga, ¡que asustaban al mismísimo miedo!

Por supuesto, no iban solas. Con ellas andaba un grupo de maromos vestidos a la última moda occidental, dejando que el sol acariciara sus brazos desnudos, y caminando en cuadrilla, quiero decir en comandita masculina sin, al menos en apariencia, dirigir la palabra a sus compañeras.

Casi estaba deseando que llegara el nublo y una ráfaga de aire frio para que los elementos aliviaran a las interfectas de su más que probable calentura, aunque eso significara tener que renunciar a un día bonito en la isla del mar del norte.

De vuelta con mi bocadillo me he cruzado con otra vestida de la misma guisa y me ha vuelto a asaltar la idea del congreso de ejecutores de la ley, y con esa misma duda sigo.

Feliz fin de semana… si al final nos dejan

 

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