El Club de los “Ojos Bellos”

Si de algo estoy seguro es de que la izquierda republicana de Cataluña no se financia con premios obtenidos en concursos de belleza masculina.

Claro que puede que lo obtengan de la ciencia, es decir, a cambio de ser observados por los científicos investigando la evolución humana. Porque cuidado que son feo los tíos (de las tías no puedo hablar, pues no recuerdo ninguna “miembra” destacada de la formación)
Antes de que nadie me tire la primera piedra, hablar de estudios sobre la evolución humana no implica que les considere poco evolucionados. De hecho es posible que sea al revés, que estén sobre evolucionados y de ahí que sus ideas avanzadas sobre quien roba a quien en la Celtiberia se nos escape a los castellanos, más guapos pero menos evolucionados que ellos.
Son especímenes únicos aunque tienen en común algunas cosas; su visión futurista de la republica catalana y esa mirada tan especial… esa forma de mirar que no se da de forma tan repetitiva en ningún otro grupo político. Izquierda republicana puede pasar a la clandestinidad y transformarse en el “Club de los Ojos Bellos”.
Trapero, el de los mozos de escuadra (no confundir con mozos de cuadra, aunque también los buenos agentes tengan que lidiar con algúna azemila bipeda en las noches de farra catalanas) también tiene una mirada un tanto especial. Desconozco si tiene filiación política alguna, pero observando sus ojos no puedo evitar preguntarme si también tiene simpatías por el club.
Me descoloca el tal Rufián, Gabriel por mas señas, el chico que combate al imperio de Amancio Ortega comprando chaquetas de la marca Zara, pura coherencia. Lo único que tiene en común con su grey es el andar erguido y la mala leche (que no llet ya que su catalán, según sus propias palabras, es inexistente o muy malo) de su discurso. Un discurso extremo hasta para los estándares de sus hermosos co socios.
Su pertenencia al “club” quizas se deba a su ascendencia charnega, vamos, como el eslovaco del chiste, según el cual en los ministerios de la antigua Checoslovaquia, siempre había un eslovaco cuya única misión era esa; ser el “eslovaco” del ministerio.

Antes de que nadie me llame lo que no debe, el chiste me lo conto precisamente un eslovaco.
Eso explicaría también el porqué de su discurso híper extremista; igual que los británicos de ascendencia irlandesa cuyos antepasados sufrieron el racismo ingles en sus propias carnes, suelen ser los más proclives al racismo como forma de integración.

Quizás sea eso…
Pero el que más me gusta de todos el de los rizos.

Si no tuviera esa eterna expresión de cabreo, de “mal follao”, podría hacer de doble del borreguito de Norit. Lo suyo es abrir la boca y subir el pan.

El discurso de ayer explicando por qué Cataluña se quiere independizar, por la corrupción, es de los de antología del disparate, de los que tienen el poder terapéutico de acabar con los casos de estreñimiento agudo, por lo que no conviene escucharlo más de dos veces seguidas pues puede provocar diarrea aguda, ya que de diarrea verbal se trata.

No Señor Tarda, nadie les toma por tontos. Usted es el que se muestra ante los demas como un tonto solemne si es capaz de creer que los españoles somos tan tontos como para creer sus tonterías que yo resumiría en saltar de la sartén de la corrupción española para caer en las brasas de la corrupción institucional del tres por ciento (o era el cuatro?).

Tras oir eso, llego a la conclusion de que en los melonares de Villaconejos hay ejemplares con mayor capacidad intelectual que la demostrada ayer por el rizos del “Club de los Ojos Bellos”.

Sr. Tarda, por favor, deje de insultar nuestra inteligencia y váyase a pastar…

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El esperpento nacional y otras tonterias

Este país se ha transformado en un gran centro dramático, o teatro, especializado en esperpentos.

Y no lo digo yo, que soy un ser con pocas luces, lo dice la realidad que nos rodea.

Es un topicazo como una casa que se empeñan en repetir como un mantra los profesionales de la información. Eso de que el verano es una época de sequía informativa. Este, seguro que no, y si me pongo a pensar, hace mucho que no tenemos un verano tranquilo. Pero el topicazo sigue ahí y los plumillas lo repiten una y otra vez.

Este verano, ha estado cargado de hechos que bien hubieran podido salir de la pluma de Valle Inclán. Lo trágico es que son hechos reales aunque no lo parezcan.

Por una parte la Juana de España, la Rivas que sin pensárselo dos veces decidió ponerse el mundo por montera y tomar la justicia por su mano ignorando reiteradamente las sentencias que le quitaban la razón, cuyo último episodio es eso del ultimátum. Me temo que no va a acabar ahí la historia y que a partir del lunes tendremos un “remake” de “La madre perdida” con los mismos protagonistas de la primera parte, la que supuestamente acabo con su entrega al juez, y similar argumento, es decir, que tomara las de Villadiego y se transformara en una especie Guadiana mediático apareciendo y desapareciendo cuando el guion de sus “asesores legales” de imagen y las televisiones de turno así lo requieran.

¡Ojala me equivoque!

Porque yo, al contrario que muchos otros, no la quiero mal. Se por lo que está pasando, pero también se, que está equivocada, que las cosas no se hacen así, y que se está cavando su propia fosa judicial.

De cualquier modo, lo que otrora fuera culebrón u obra dramática ahora se ha transformado en un esperpento donde el ultimo personaje, el juez de guardia ante el que ¡Por fin! Se persono, la dejo marcharse de rositas sin preguntarle siquiera donde están los niños, que son lo más importante en esta historia.

Después están los coletazos del atentado de la semana pasada.

A estas alturas no sé qué es más preocupante; El hecho de que haya descerebrados capaces de cometer una matanza en nombre de un dios que ni dios sabe si existe, o el hecho de que cada día conocemos más y más el carácter chapucero, al menos en apariencia, de quienes tienen a su cargo la seguridad del país.

Y conste que no lo digo por los agentes de a pie, sino por sus mandos y, por supuesto, los comisarios políticos.

También preocupa que haya jueces que, como en el caso anterior, son capaces de negarse a cumplir una orden emitida por otro juez porque… bueno, yo creía que no era peligros.

¡Pues menos mal que no lo era!..

Inhabilitación?

Creo que en mis sueños

Y todo ello adornado de un batiburrillo de acusaciones, contra acusaciones, los de la CUP dando por saco y un terrorista, que al contrario del imán suicida nos ha salido cagón, que tienen miedo a ir a la cárcel porque si alguien le hace alguna barrabasada.

¿Se puede pedir más? ¡Me quito el cráneo! Que diría D. Latino de Hispalis a Max Estrella.

Hoy es un día bonito en la isla del mar del norte, al menos en su capital, Londres. Un dia soleado, con una temperatura agradable que invita a pasear en manga corta, como de hecho lo están haciendo miles de personas de uno u otro sexo. Algunos están tumbados dándose un baño de sol en la yerba que bordea la entrada de de mi oficina.

He salido a comprar un bocadillo, que no solo de aire vive el hombre, y me he cruzado con una mujer hermosa, vestida de forma muy actual y que llevaba una Shayla.

Caminaba con la gracia de su juventud y se le veía sonriente. No sé si la procesión iba por dentro y la decisión de llevar la cabeza con ese tocado era propia o impuesta, pero bueno, como complemento estaba bien, si es que ella ha decidido llevarlo.

He seguido mi camino hacia el supermercado y al torcer la esquina me he encontrado con un grupo de siete u ocho portadoras de Niqab entrando en un hotel. Mi primer pensamiento ha sido… “debe de haber un congreso de verdugos. Quizás les están enseñando el uso de la última versión del garrote vil, de la horca, o de la guillotina”

Iban todas de negro riguroso y a todas menos a una solo se les podía ver los ojos. La excepción no es que fuera a cara descubierta, sino que al llevar gafas, ni eso.

Oiga, ¡que asustaban al mismísimo miedo!

Por supuesto, no iban solas. Con ellas andaba un grupo de maromos vestidos a la última moda occidental, dejando que el sol acariciara sus brazos desnudos, y caminando en cuadrilla, quiero decir en comandita masculina sin, al menos en apariencia, dirigir la palabra a sus compañeras.

Casi estaba deseando que llegara el nublo y una ráfaga de aire frio para que los elementos aliviaran a las interfectas de su más que probable calentura, aunque eso significara tener que renunciar a un día bonito en la isla del mar del norte.

De vuelta con mi bocadillo me he cruzado con otra vestida de la misma guisa y me ha vuelto a asaltar la idea del congreso de ejecutores de la ley, y con esa misma duda sigo.

Feliz fin de semana… si al final nos dejan

 

Terroristas y captadores

Según cuentan en los medios, ninguno de los vecinos de los terroristas sospechaban nada. Más aun, para ellos fue toda una sorpresa comprobar que sus convecinos no eran trigo limpio.

No puedo saber, porque no vi la entrevista a los vecinos, si esta declaración la hizo una señora con rulos y bata guateada.

Posiblemente no.

Las señoras de la bata guateada con rulos haciendo declaraciones ante las cámaras de televisión son una especie en extinción, algo del pasado, de la época de la transición con televisión única en blanco y negro, aunque de vez en cuando alguna siga apareciendo por la pequeña pantalla hablando de “Ciclogénesis explosiva” al referirse a algo que hasta no hace mucho era un huracán, o ciclón. Benditos medios que educan… a veces mal.

Bromas aparte, creo que lo que han dicho los convecinos es de Perogrullo. No conozco a ningún terrorista pero imagino que no se presentan ante sus convecinos con cara de malo y exhibiendo un cartel que dice “terrorista” con la calavera y las dos tibias sobre fondo negro.

Ese es el gran problema, la falta de cartel. Y lo mismo rige a la hora de saber si alguien es un manipulador que radicaliza a los jóvenes o si se trata de una persona excelente que les guía por el buen camino. No llevan el cartel puesto.

Hace muchos años había un párroco en la iglesia de S. Lorenzo de mi ciudad natal que vestía capa, sobrero negro de cura y cara de mala leche, lo que le acababa dando el aspecto de vampiro a punto de clavar los colmillos en la yugular de su víctima. No diré su nombre, pues muchos aun lo recordaran, y no voy a juzgar si fue un buen cura o no, puesto que tampoco lo se.

Lo pongo como ejemplo de alguien que jamás podría radicalizar a nadie que no estuviera ya radicalizado. Más bien al contrario.

No sé si por ser la viva imagen de Drácula, porque tenía fama de duro o por ambas cosas, uno siempre tendía a arrodillarse ante el confesor más joven de la parroquia, ese que se presentaba comprensivo y sonriente.

O le iba a contar sus faltas al más viejo de la parroquia, el que escuchaba con cara entre aburrido y dormido y al final repetía la misma retahíla fuera cual fuera el pecado; un asesinato, una sisa o una polución nocturna.

No solo la misma retahíla de frases que puedo recitar de corrido, porque la recuerdo de Pe a Pa, sino la misma penitencia con lo que uno iba a tiro hecho.

Lo dicho, el de la capa, de haber sido un captador para el terrorismo de la santísima, no se hubiera comido un colín, porque se le veía venir. El de la retahíla tampoco, porque posiblemente se hubiera dormido antes de iniciar la captación. Pero el joven, pues ese sí. Ese hubiera tenido mas peligro.

Es lo mismo con los que captan jóvenes para radicalizarlos y hacer mártires de Alá.

En el Reino Unido hay muchas mezquitas, y en algunas de ellas aparecen clérigos de los de mala baba de cuyos labios no sale más que mierda dialéctica y odio.

Esos solo convencen a quienes ya están convencidos y por tanto son fáciles de neutralizar.

Lo malo son los otros, esos que pasan desapercibidos, los que hacen la auténtica labor de captación.

Esos que no son detectados ni por la vieja del visillo, la que sabe todo de todos, ni por la de los rulos y la bata guateada, ni por el guaperas del garaje ni por el cabo jefe de puesto.

Esos solo son detectados por los expertos de los servicios de inteligencia, y a veces, ni eso.

Por tanto, no se empeñen en buscar terroristas entre sus vecinos, porque no los van a encontrar.

Hagan como yo, fíense de los demás como han venido haciendo hasta ahora, y vivan su vida sin cambiarla un ápice.

Eso sí, si detectan que alguien está montando un depósito de bombonas de gas en una casa okupada, desconfíen y llamen a las fuerzas de orden público, que en los momentos actuales más vale pecar por exceso que por defecto.

Postdata:

En mi estado natural, es decir sin nivel de riesgo de ataque terrorista 4 o 5, no me fio prácticamente de nadie. En el pasado lo hice, pero nunca más.

A fuerza de obleas, sobre todo en el capítulo de las relaciones humanas, he acabado por comprender que ser muy confiado es la mejor receta para acabar con frustraciones y problemas existenciales.

Pero esta es otra historia…

Ayer algunos soñaron

Ayer, algunos soñaron.

Soñaron que el atentado de las ramblas bien pudiera ser la culminación de esa pesadilla del noreste español. Que tras el horror llegaría un despertar de unidad y sentido común. Que toda la monserga del “proceso” era simplemente un largo mal sueño. Me consta que algunos soñaron así, tras ver las muestras de solidaridad de millones de españoles

Yo, no. Yo fui solidario, yo me sentí “Barcelona”, pero no soñé.

Es más, a las pocas horas y con los cuerpos de las victimas Aún calientes supe que la pesadilla iba a continuar, lo supe cuando vi la comparecencia de la clase política catalana.

Lo supe cuándo, haciendo gala de un provincianismo cateto, es decir, que sabiendo, como saben, utilizar la lengua común de los españoles, una de las lenguas con mayor número de hablantes del planeta, optaran por usar la lengua minoritaria, y lo hicieran para dar a conocer al mundo su versión de los hechos.

Lo supe cuando en esa misma comparecencia fueron incapaces de pronunciar la palabra España, o la expresión fuerzas de seguridad españolas. Cuando siquiera mencionaron las muestras de cariño y solidaridad de millones de españoles que lloraban por Barcelona.

Es cuestión de fanatismo; el fanatismo de los terroristas que causaron el sin dios en las calles barcelonesas y el fanatismo de los que en vez de dar las gracias como es debido siguen erre que erre aferrados a un posibilismo imposible, como se verá muy pronto.

Un posibilismo que está haciendo mucho daño en esa parte de España.

Ayer la gran mayoría de españoles dijimos ser Barcelona. Hoy, nos devuelven la solidaridad un corte de mangas, “estos ataques no van a cambiar la hoja de ruta”

Sr. Puigdemont:

¡Métase la “hoja de ruta” por donde le quepa!

Eso si, como nada malo le deseo, espero que ésta esté escrita en papel suave para que no le cause llagas. Ah y de paso cambie de peinado, hombre, que le hace parecer ridículo.

A mí me educaron con esa máxima que dice “es de bien nacidos ser agradecidos”. Visto lo visto no hay muchos de esos, “bien nacidos” entre los políticos soberanitas catalanes.

Dinero… Sucio dinero

Soy un adicto, lo reconozco. Soy un adicto a los comentarios de los lectores en las noticias de los periódicos. Me gusta leer las reacciones del público, y lo hago con los ojos del sociólogo que la universidad dice que soy, aunque jamás haya ejercido como tal.

Pero además de adicto soy masoquista. Leo y me llevo las manos a la cabeza al descubrir que en un porcentaje altísimo los comentarios se refieren al titular de la noticia, en muchos casos engañoso, mientras que el resto de la misma, donde se pueden encontrar el porqué de las cosas, lo obvian, no sé si porque no la han leído, o si se trata simplemente de que el adoctrinamiento ha calado mucho más hondo de lo que fuera deseable.

Y sin embargo sigo leyendo…

Digo que los titulares son engañosos, aunque pudiera emplear otro calificativo, son manipulación pura y dura.

Es lo que tiene el vivir en un mundo donde el amarillismo o sensacionalismo periodístico parece la norma a seguir hasta el punto que medios de comunicación otrora serios se han transformado en pasquines al servicio de una u otra causa. Todo sea por una buena subvención.

Dinero… sucio dinero.

¡Cuánto daría por encontrar un periódico serio, en condiciones, sin agenda política! Porque ese es el meollo de la cuestión.

La política que ha embarrado todos los aspectos de nuestra sociedad hasta el punto en que los mismísimos fenómenos atmosféricos y por supuesto sus consecuencias, tienen responsables políticos, especialmente para los periódicos y otros medios de comunicación cuya línea editorial coincida con la ideología de la oposición, sea ésta la que sea.

Lo dije en cierta ocasión, y lo reitero: El consumo de prensa en España tiene algo perverso. En España no se lee un periódico, no se escucha una radio, no se visiona una televisión para adquirir información y por tanto conocimiento.

El lector español lee periódicos o escucha otros medios audiovisuales para reafirmarse en sus propias convicciones y será incapaz de aceptar que lo que está leyendo es pura bazofia manipuladora lejana a la información imparcial. Y eso lo saben los responsables de esos medios que siguen brindando carnaza para su fiel parroquia, aunque sea mintiendo como bellacos, porque mas lectores, oyentes, televidentes significan mayores ingresos en cuestión de publicidad

Dinero… sucio dinero.

De vuelta a los comentarios de los lectores, resulta notorio la cantidad de sabelotodo al más puro estilo cuñadísimo que hay en nuestro país.

El mismo que sabe de derecho en una noticia entiende de psicopatías en la siguiente y de ingeniería nuclear en la última. No se cortan un pelo y con tal de dejar su impronta hablan aunque no tengan ni puta idea del tema que están comentando, especialmente si no han pasado del primer párrafo de la noticia, donde la carga manipuladora suele estar presente.

Luego viene la parte dedicada al insulto. Siempre hay alguien insultando a alguien porque el comentario del segundo alguien no le gusta al primer alguien. No importa si la noticia es de carácter social, sanitario, deportivo o si se trata de una simple receta de cocina. El insultador estará presto a saltar al cuello del primero que ose comentar (por lo general con buenos argumentos) en contra de sus creencias más profundas.

No lo intentara convencer con buenos argumentos. Se limitara a insultarlo y eso suele degenerar en auténticas batallas tabernarias donde el observador externo se lo pasa de cine intentando adivinar quién acabara ganando una competición que en principio no debiera de existir.

No hace tanto era de los que veía en el internet como una herramienta maravillosa elevar el nivel de conocimientos de la gente.

A día de hoy creo que entonces estaba equivocado y que el internet tal y como está ahora mismo, solo sirve para acentuar el aborregamiento del ignorante que, ahora sí, tiene presencia pública para hacer el burro (con perdón de los nobles brutos de cuatro patas) delante de su propia caterva de palmeros, que por lo general son tan ignorantes como el mismo.

Y entre tanto las publicaciones a hacer caja, que es lo suyo, aunque su digno periódico se haya transformado en una taberna de los bajos fondos

Dinero… sucio dinero

Carta a una madre equivocada

Querida madre equivocada:

Conozco tu nombre, porque a estas alturas todos sabemos tu nombre, Juana.

Sabemos tu nombre y creemos saber tus circunstancias, al menos esas que has aireado a través de los medios de comunicación que, sin pensárselo dos veces, se han puesto de tu lado, aunque quizás ahora estén chaqueteando.

El chaqueteo, algo tan nuestro… Supongo que estabas preparada para ello.

Créeme cuándo te digo que te entiendo.

Te entiendo muy bien, pues no eres ni la primera ni la última persona en hacer algo por el estilo.

Te comprendo porque hace algunos años yo era cómplice de otra Juana que hizo exactamente lo mismo que tú, aunque ella actuó con menos cobertura mediática, menos lágrimas en público y mejor asesoramiento, de pago todo sea dicho, lo que no impidió que metiera la pata igual que lo estás haciendo tú, que acabara endeudada hasta las cejas, y que al final tuviera que aceptar la ley que ella entonces, como tú ahora, intentó saltarse a la torera.

Por eso no te juzgo ni entro a valorar todas las circunstancias de tu caso, las circunstancias que tú has contado y la versión del otro.

Yo no estaba ahí para poder inclinarme por uno u otro.

Sin embargo hablo de madre equivocada, y tampoco en eso eres única. De hecho la gran mayoría de madres y padres cometen, o mejor debo decir cometemos, el mismo error, el de hablar de derechos cuando de lo que se trata es de obligaciones.

Hablamos de los hijos como si fueran nuestra propiedad, mis hijos, cuando debiera de ser los hijos, y hablamos del derecho que tenemos a nuestros hijos, a disfrutar de ellos.

No es así. Los hijos no son de nadie, salvo de ellos mismos, y tampoco se trata de disfrutar de ellos. Se trata de disfrutar con ellos, con su compañía, viéndoles crecer, aguantándolos cuando toca… que te voy a decir que tú no sepas.

Sigues inmersa en el error de considerarlos tu propiedad y de hablar de derechos, cuando no tienes ninguno. Es al contrario, ellos tienen derechos

Derecho a disfrutar de sus dos padres, derecho a estabilidad económica y emocional derecho a no ser utilizados como moneda de cambio o como objetos de venganza.

Tienen derecho a poder circular por la calle libremente, sin esconderse, sin intentar ser quienes no son para que a ti no te descubran. Tienen derecho a no tener que asistir a tu detención, si esta se produce, y créeme eso sí que les marcaria durante mucho tiempo, como marcó durante mucho tiempo a los hijos de esa otra Juana de antaño, el que los “bobbies” se presentaran en el domicilio para retirarles el pasaporte como si ellos también fueran criminales

 

 

Ellos, tus hijos, son los que tienen unos derechos que ahora mismo les estas negando, posiblemente sin ser consciente de ello, pero lo estás haciendo.

Te escribo desde la experiencia, Juana, y lo hago sin juzgar, sin reproches.

Aun estás a tiempo de rectificar, de mandar al carajo a quienes te han empujado a cometer un error tras otro. Aun estás a tiempo de evitar males mayores.

Hazlo por tus hijos. Ellos no se merecen pasar por todo esto.